Millones de personas son desgraciados porque viven aturdidos corriendo detrás de deseos y temores que a menudo ni siquiera son íntimamente suyos: viven sin saber por qué, porque todo el mundo vive, trabajan porque todo el mundo lo hace, se casan porque es lo que toca, tienen hijos porque sus amigos los tienen… Ignóralos y empieza a preguntarte qué quieres hacer con tu vida realmente. Y no te culpes. Nadie tiene la culpa de nada.
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DEBERÍAMOS VIVIR MIRÁNDOLO TODO COMO SI LO ESTUVIÉSEMOS CONTEMPLANDO POR PRIMERA VEZ O POR ÚLTIMA
lunes, 29 de marzo de 2010
TOMAR LAS RIENDAS
viernes, 26 de marzo de 2010
MONTSERRAT, MONTAÑA MÁGICA
He estado unos días en Montserrat con una amiga-hermana. Nos gusta la atmósfera especial que guardan esas rocas, la paz del santuario, especialmente cuando al caer la tarde se va el último tren cremallera y la gran plaza queda desierta. Una delicia el asistir a Visperas: los cantos de los monjes acompañando al gran órgano y el contrapunto de la escolanía llenan la iglesia casi vacía de serenidad, una serenidad que va calando en el corazón y lo libera de todas las cargas. El espíritu toma alas allá arriba. Y el gran lujo del silencio que te arropa como una caricia...
Pero, qué le vamos a hacer, también somos terrenales... y el máto típico de ahí está de muerte.. así que hemos sucumbido al tema y hemos bajado cargadas de tarrinas de esa delicia que acompañaremos con cocas. Que también hay que alimentar al cuerpo después de alimentar el alma. Unos días de calma, charla tranquila, y.. NIEBLA, que nos ha hecho sentir ¡en las nubes!
viernes, 19 de marzo de 2010
CAU LA TARDA
Plaer de viure, d’estar
asseguda i contemplar
com cau la tarda
Tarda d'un gris lluminós
ara que el dia s'allarga
i ser feliç com Epicur
amb el poc que vull
al meu abast
i, en no esperar
ja res de un més enllà,
no tenir por de la vida
ni de la mort
asseguda i contemplar
com cau la tarda
Tarda d'un gris lluminós
ara que el dia s'allarga
i ser feliç com Epicur
amb el poc que vull
al meu abast
i, en no esperar
ja res de un més enllà,
no tenir por de la vida
ni de la mort
miércoles, 17 de marzo de 2010
Por fin el sol !!! Ya se siente la primavera, ya se huele. No podría vivir en un país que no fuera mediterráneo, debe ser cuestión genética. Sí que son bonitos los paisajes verdes, húmedos, bucólicos... los paisajes nevados e imponentes... pero me siento como de visita en una casa preciosa que no es mía. En cambio, un buen día de sol con aroma de pino y tomillo recalentado y rechinar de cigarras... ah, eso es estar en casa, ponerse las zapatillas y quitarse la faja. Y me gusta la gente mediterránea, divertida y tragicómica, sociable y un punto canalla, a pesar de que protesto muchas veces por su sentido de la fatalidad, de dejadez en muchos temas. Es curioso, no sé si es debido al clima o a la mezcolanza de pueblos, o al mar, pero he estado en varios países mediterráneos y tienen algo que los hermana. Recuerdo un crucero por las islas griegas en un barco de pasaje mayoritariamente americano: con el grupo de españoles inmediatamente se estableció complicidad con el servicio, casi todos griegos. No sé, era algo como ser del mismo pueblo o primos lejanos, nos reíamos de las mismas cosas y comíamos con gusto sus platos, aterrorizados de ver acompañar una rica musaka con coca-cola. Es enriquecedor tener acceso a otras culturas, todas tienen algo que admirar y enseñar pero... nací en el mediterráneo, como canta Serrat.
viernes, 12 de marzo de 2010
NO HABÍA NADA QUE RECICLAR....
Hoy fui al súper y vi que por fin cobran las bolsas de plástico, y como nuestra parte más sensible es el bolsillo, confío en que pronto volveremos a nuestros cestos de siempre, que el motivo bien lo vale. ¿Os acordáis de cuando reciclar era lo normal?. Se iba a comprar con un cesto, la leche se traía en la lechera, el aceite se vendía a granel y en la despensa teníamos la aceitera para ir a buscarlo. En los colmados todo se vendía en cucuruchos de papel y que yo recuerde, casi nada venía envasado, todos íbamos con nuestras botellas y recipientes a las tiendas. Además, los trapos viejos y las botellas usadas se vendían al trapero (eso era trabajo de los más pequeños a cambio de la pesetilla que nos daba). Así que nuestra basura era de lo más ecológica, y además el cubo se forraba con periódicos viejos, para redondear el ciclo. Y... no tengo cien años, eh?. No quiero volver a aquello, pero tampoco me gusta esto, que nos vamos de un extremo a otro. Yo reciclo, no por moda ni por la machaca del ayuntamiento, sino porque creo que no hay que ensuciar la casa donde uno vive, y nuestra casa común es la Tierra. Bien vale la pena el mínimo trabajo de llevar una bolsa de papel o tela en el bolso a cambio del beneficio. Eso le he dicho educadamente a la señora (más o menos de mi edad, no una niña) que estaba delante de mí en la cola del súper, protestando por los 5 céntimos que le cobraban por bolsa... y ¡no veáis cómo me ha mirado! Hoy he descubierto que soy ignífuga.
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