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DEBERÍAMOS VIVIR MIRÁNDOLO TODO COMO SI LO ESTUVIÉSEMOS CONTEMPLANDO POR PRIMERA VEZ O POR ÚLTIMA

miércoles, 2 de febrero de 2011

Una convocatoria literaria:Este jueves un relato: "Sentencias."


ARRIEROS SOMOS Y EN EL CAMINO NOS ENCONTRAREMOS


Cerró la puerta tras despedir al paciente y suspiró. Eran las ocho y aún le quedaba una visita, primera visita además, así que llamó al club de tenis para anular la reserva de pista y luego a su mujer para avisarle del cambio de planes. Hecho esto salió para recibir a su nuevo paciente y… se quedó de una pieza. Era él, estaba seguro, a pesar de la barriga, de los escasos cabellos y del rostro envejecido. Esta certeza despertó recuerdos que llevaba años reprimiendo: se vio a sí mismo en medio del patio, inmovilizado por varios chavales mientras él le bajaba los pantalones “Culo gordo, culo gordoooo “; todos se reían pero él quería morirse, morirse de una vez allí mismo. Cuatro años solo en un rincón del patio, nadie se atrevía a desafiar al gallito de clase por un retaco gordo con gafas de miope y voz de flauta. Se obligó a volver al presente y le estrechó la mano. Aquella mano le había empujado, pellizcado y apuñeteado durante todo el bachillerato, por suerte era un zoquete y no pasó ni la reválida. Ir a clase era un verdadero tormento entonces, por eso se refugió en los libros, para demostrarse a sí mismo que valía para algo. “Escúpele en el bocadillo, que a ese cerdo le da igual, con tal de hartarse. ¡Gordo, gordooooo, cuatrojos!”. Le invitó a pasar cuando se dio cuenta de que el hombre estaba desconcertado, no entendía que hacía el médico allí plantado sin soltarle la mano. Tras él venía un chiquillo de unos ocho años, gordo, cabizbajo, buscando fundirse con el mobiliario para pasar desapercibido. Un sentimiento de ternura le invadió, casi siempre era lo mismo: parecían pedir perdón por existir, no entendían por qué estaban prisioneros en ese corpachón que les hacía ridículos y torpes a una edad en que todos sus compañeros eran ágiles y esbeltos.

¿Qué le pasaba a ese médico? Si no fuera porque el pediatra le había recomendado expresamente que viniera… “es el mejor” le había dicho. Y él quería lo mejor para su nieto, así se lo había prometido a su hija aquella noche en el hospital. Bueno, es el colmo, ¿por qué me mira de esa manera?. El caso es que esa cara me suena…. Me mirará así porque no soy el tipo de gente que viene a su consulta… todos unos pijos, seguro. Al menos parece un experto y con el chico se entiende…

Bien, pues por hoy hemos terminado. Les acompaño. Dame la mano, chico, ya verás como el curso que viene, si tú haces todo lo que yo te diga, pero todo, todo, ya nadie más va a llamarte gordo, ni se van a reír de ti.- el niño le miró maravillado: ¿cómo sabia eso el doctor? Si ni tan sólo al abuelo se lo había contado, por mucho que preguntara cuando lo sorprendía llorando en la cama, ni cuando se extrañaba de que no viniera ningún amigo por casa.- Yo de pequeño también era un “gordo”, y había un bruto que se rió de mí y me amargó la vida durante cuatro años en los jesuitas, le llamaban “el cachas”… - levantó la vista a tiempo de ver como el hombre enrojecía violentamente. – Pero tú no te preocupes, yo sé la manera de salir de esto- sonrió.- yo lo hice. Ese “cachas” fue mi motivación para hacer dieta, ir al gimnasio, operar mis ojos, especializarme en endocrinología infantil : quería hacer todo lo posible para que ningún niño pasara por lo que yo pasé. No tomes en cuenta a los que se burlan de ti, las cosas cambian con el tiempo, te lo aseguro, si uno tiene tesón y paciencia… y no les odies, ellos son más desgraciados que tú porque no tienen sentimientos. Mi abuela, que no sabía leer pero era muy lista, siempre decía “Arrieros somos y en el camino nos encontraremos” . Hasta la próxima semana, campeón, y dile al abuelo que te explique lo que es un arriero.

Verán más historias en el blog de Gustavo http://callejamorán.com/

21 comentarios:

  1. Una historia con moraleja. Los chicos son crueles en el fondo. Y no aceptan fácilemente a quién no es como ellos. Pero los niños vapuleados generalmente se hace más fuertes, y desde pequeños aprenden lo que es tesón como afrontar retos.
    Un beso

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  2. Historia de hoy y de siempre, el famoso "bullying" como lo llaman en la actualidad.
    Los niños son crueles por naturaleza, no son conscientes del daño que hacen y no siempre los niños a los que acosan son capaces de hacerles frente. Un beso

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  3. Fantástica forma de plasmar lo que sienten muchas personas porque su aspecto físico no es el estandar. Unos gordos, otros bajos, otros larguiruchos....la cuestión es mortificar para sentirse más importantes ellos, cuando como dices tapan así sus propios defectos.
    Un abrazo.

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  4. Tierno relato, Marisol :) Debería haber muchos médicos que animaran así a sus pequeños pacientes, y muchos más padres que no dejaran que sus hijos comieran cualquier porquería, que les hará coger peso, colesterol y vaya usted a saber qué otras cosas, con tal de que los dejen tranquilos.

    Un abrazo :)

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  5. Como dice Chelo, las afrentas cambian de nombre, hoy bullying, ayer burla, pero siempre crueldad.
    Creo que es misión de los adultos impedoir las dos cosas, que los niños no lleven una dieta saludable y que el echo de ser distintos, no sea motivo de burla-

    Me ha encantado, Marisol, escribes muy bien.
    Besitos

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  6. Un relao tan bien escrito que eso ya tiene el aplauso de "la peña". Además todo el aleccionador contenido es la guinda del pastel.
    Me ha encantado.
    Un abrazo

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  7. Los niños suelen ser muy crueles, los adultos disimulan siendo lo mismo.
    "Tal harás y tal encontrarás" el juicio aplazado le pasó factura al "cachas", la lección es de efectos retardados.
    !Qué mal toleramos "la diferencia"!Ridículo porque en el fondo todos somos diferentes.
    Petons molts.

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  8. ...y es que todo lo que va viene y tarde o temprano las cosas se pagan.
    El médico le ha dado una buena lección de humildad al abuelo. Ahora, a ver como le explica al nieto lo que es un arriero que esa es otra.
    Un beso

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  9. ¡¡¡Justicia divina!!! Me ha encantado, pero estriste que paguen justos por pecadores... Deberías ser un cirujano estético de primera y él un pijo desauciado de tanto manipularse al que se le cayeran hasta los dientes y tuviera que acudir a ti, maravilloso de la vida en ese momento, para que le sujetaras la barriga a las orejas con unos tirantes y el p.t. a una polea.
    La verdad es que es un relato precioso , muy bien escrito y "fabulado humano" con una buena moraleja.
    Me ha encantado.
    Mariví

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  10. Parece mentira; pero aun pasan estas cosas, la convivencia no es buena y el matón siempre abusa del débil.
    Un abrazo

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  11. Qué buen enfoque le diste al tema del jueves!!! Es que si cada uno antes de sentenciar, nos pusieramos en la piel del prójimo....La vida da vueltas, a algunos les toca la revancha, o mejor: la forma de demostrar y enseñar a los otros cuan equivocados se puede estar cuando no se es justo, amable y equitativo con los demás.

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  12. Que cosa mas estupenda es saber superar un problema y cambiar. La motivación es donde te agarras para escalar y llegar a la meta. Tuvo suerte encontrarse con ese médico tan especial. Un abrazo cariñoso Marisol.

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  13. Toda la vida existen los acosadores y los acosados. Los niños son una especie cruel y a la vez muy vulnerable. Esto que nos traes Marisol, salió bien, pero no siempre es asi y todos los sabemos, acomplejan a los chicos y ya no levantan cabeza, baja autoestima, anorexia nerviosa, complejos.... Deberiamos ser mas tolerantes y sobre todo inculcar respeto. En eso los padres tenemos mucho que hacer. A veces los hijos sólo repitenm pautas aprendidas...
    Besos, me ha encantado

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  14. Respeto, tolerencia... son valores que se suponen, aprendidos. Bonito relato y real como la vida misma.
    El problema es el grado de crueldad y violencia que los niños tienen ahora, ¿en que está fallando el modelo de familia actual? ¿demasiada libertad o poca atención?

    Me ha encantado...

    Besos

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  15. Me has sorprendido Marisol, no me esperaba el final tan directo y me ha conmovido.
    Dijo alguien en un colegio (tal vez Bill Gates): no te rías de ese gafotas empollón, un día será tu jefe. O el médico de tu nieto.
    Besos, muy buen relato.

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  16. Has tocado un tema que domino muy bien y mis hermanos de pequeños nos tocaron las narices porque mi madre iba en silla de ruedas y porque todas las personas qeu han salido de un coma, incluido en un accidente les cuesta ser las misma, siempre habia burlas ante ello nos apiñamos para defenderla, ellos con puños y piernas, en mi caso mas pequeña les ayudaba como podia mordiendo, dejamos marcas pero aquellos niños no se burlaron mas de ella...
    feliz fin de semana
    Primavera

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  17. a parte de que son las 4.29, a parte de eso, me ha encantado la FORMA DE CONTARLO, a parte de eso, yo quería que al abuelo se le diese de leches, mínimo, a parte de eso, me ha encantado la sutilidad de la venganza, a parte de eso...¡¡¡que se joda el abuelo!!!!, por desgraciado...
    muy benevolente el doctor...
    un beso.

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  18. Hola Marisol! Te he dejado un regalo en mi blog. Puedes pasarte a recogerlo cuando quieras, ya sabes que no hay compromiso
    Un abrazo

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  19. Qué bonita historia MariSol!! Fue autentico placer descubrirte la semana pasada como juevera y espero que sigas mostrándonos ese tierno corazón que hay tras tus letras. He estado mala y hasta hoy no he podido ponerme a leer los jueves pero hasta que no os lea a todos, no empiezo con el próximo. Un besito linda.

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  20. Hola Marisol! Que dificil es atravezar la infancia cuando se tiene un sello distintivo!
    Pero despues viene la adultez que es como un bálsamo de madurez y comprensión (no para todos claro)
    Me gustó mucho este giro de sentencia, de justicia tardía pero segura e implacable. No había mas que esperar la oportunidad. Hermosa historia. Besos

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