
Quinta planta. Salió del ascensor y enfiló el largo pasillo que terminaba en el despacho de ella. Otra vez el cosquilleo en el estómago ¡se hacían tan largos los días esperando el momento de verla! Era un hada, tan rubia, tan delicada…el primer día que la vio se enamoró de aquellos ojos que parecían concentrar toda la luz, de aquellos gestos de princesa. La contempló a través de la cristalera, ah, si él tuviera el valor de….
Se quedó de pie, mirando sin ver los edificios de enfrente. Lo hubiera imaginado todo menos eso. Nunca debía haberse dejado llevar, pero lo amaba tanto y desde tanto tiempo, a duras penas lograba ya sujetar sus sentimientos. Ayer debió volverse loca, pero fueron un cúmulo de situaciones… era tarde, había que terminar el informe, estaban solos en la planta… no pudo resistir cuando él le puso la mano en el hombro y le agradeció su colaboración: no pensó, sólo lo abrazó y lo besó apasionadamente. El se puso rígido y la miró confundido, pero ella volvió a besarle, con desesperación, ya no le importaba nada. Poco a poco él empezó a corresponderla y terminaron haciendo el amor sobre la mesa. ¡Por Dios, qué locura! Esta mañana su ánimo estaba en plena zozobra, cómo llegaría él, qué se dirían… estaba tardando mucho y se moría de impaciencia. Llegó a media mañana y al verle supo que algo andaba mal. Cerró la puerta tras de sí y se plantó delante de su mesa, sin mirarla : Mmmmm, verás, siento mucho lo de ayer… sabes que soy un hombre casado… felizmente casado y lo de ayer fue una equivocación. Supongo que debes sentirte muy violenta teniendo que trabajar juntos, así que acabo de hablar con el Jefe de Marketing: le parece muy buena idea que trabajes para él, eres una estupenda secretaria ejecutiva y seguro que en ese departamento tendrás más posibilidades de promoción. Ahora, por favor, puedes empezar el traslado. Cuando encontremos a tu substituta ya le darás instrucciones.
Llamó a la puerta y entró empujando el carrito de la correspondencia. Ella ni contestó, estaba muy quieta, mirando por la ventana. Cuando se dio la vuelta la vio llorando. El corazón se le encogió, fue un impulso… la abrazó y la besó torpemente. Ella se apartó irritada y le empujó – pero, ¿Qué te has creído? Largo de aquí ¡largo de aquí ahora mismo!
-¿Te pasa algo, chico? – No señor…. es….la alergia, gracias – La alergia…, ¡y que más…! El chico estaba llorando. Era uno de los becarios le parecía. Ah, sí, el que reparte el correo. A saber que le pasará. - Planta baja.
MARISOL, los besos se reparten de manera injusta, se dan amores a quien no los merece, y llantos y malos modos, contra el inocente.
ResponderEliminarPenita de beso ingenuo, límpido.
Una gran idea estos besos que se dan y mal se reciben, ocurre, tú lo has escrito muy verdadero y algo triste en planta baja. BESITO
Muchas veces paga nuestro enfado el que menos culpa tiene y también a veces los besos se dan a quien no los merece. Me gusta lo que escribes. Besos
ResponderEliminarLo has escenificado tan bien, que estuve presente en la Oficina.
ResponderEliminar¡Ay! El reparto de los besos, algunas veces, no es justo. Pero... así es la vida.
Besinos.
Ohh que pena con lo bien que sientan en algunos momentos unos besos muy emotivos.
ResponderEliminarRealmente hermoso tu relato.
Primavera
Lo que unos rechazan otros lo desean. Suele ser bastante normal en la vida eso de querer a quién no te quiere, mientras otro se muere por una mirada.
ResponderEliminar-¿Por qué no le das una oportunidad a...?
- Me gustan los chicos malos
... En fin
Un placer leerte amiga.
Mariví
Dios a veces dá pañuelos a quién no tiene mocos...
ResponderEliminarBueno eso es muy retórico, peo los refranes suelen tener mucho fundamento...
Besitos, querida amiga... buen relato.
Que cosas pasan en las oficinas hoy día. Parece de chiste.
ResponderEliminarUn beso como siempre genial tu relato.
Como siempre paga los platos rotos quien menos culpa tiene. En este caso el del correo.
ResponderEliminarUn beso
Por unos momentos me he sentido una total "voyeur", gracias, a tu minuciosa puesta en escena.
ResponderEliminarEn cuanto al tema. Es curioso, son muchos los hombres casados, que olvidan que lo son, en ese momento, el en que dan rienda suelta a sus impulsos...
Quien dijo que el mundo es justo y equilibrado?, pues no, no lo es.
Encantada de pasarme por tu blog, me gusta.
Un beso.
¿Qué tendrán los canallas que las mujeres se vuelven locas por ellos? en cambio el otro pobre con sus besos torpes, ni caso.
ResponderEliminarMuy bien tratada la realidad
Un abrazo
Besos regalados,besos robados,todos mas tarde mas temprano acarrean consecuencias no deseadas,confusiones hirientes.
ResponderEliminarEsos de los cuales habla tu relato tambien se encuentran,porque ellos son en definitiva multicolores como el arcoiris.
cariñitos
Marisol en la vida te encuentras muchas veces con estos relatos que piensas no pueden ser reales. La vida, en ocasiones, es injusta. Un fuerte abrazo amiga.
ResponderEliminarLa misma escena que se repite con resultados diferentes. Que bien planteada está tu historia. Me recordó aquello de A ama a B, pero B ama a C ... y todos la pasan mal.
ResponderEliminarQuizás en algún momento la protagonista le dé una oportunidad al chico de las cartas, se lo merecen, ambos.
Un abrazo
Quién pudiera volver a mezclar y barajar los naipes para otra partida. Tal vez en otra vuelta los besos salgan mejor repartidos! Es una lástima que se desperdicien pero a veces es así.
ResponderEliminarMe gustó mucho toda la puesta en escena, la situación, los personajes y ese giro hacia el costado ríspido que pueden tener los besos.
Besito
Me ha gustado mucho esa espiral de deseos, atracciones no correspondidas y como se refleja el sentimiento de cada uno de los protagonistas.
ResponderEliminarUn abrazo Marisol.
Una escenario se despliega ante nosotros. Y sufrimos la injusticia de las cosas del querer...
ResponderEliminarasí de arbitrario es el amor, por qué sera?
Tu relato prende, conmueve, nos gana y nos llenamos de pena. Tu tarea escritora ha sido muy buena, ya ves nos hemos puesto en situación.
Besotes.
estoy en busca del número tres, marisol...cuando lo encuentre prometo no dividirlo, prometo...bue...sí, lo dividiré de a uno más uno más uno...y les diré a cada uno que miren que en realidad pueden sumar tres...
ResponderEliminarjaja...no entenderás nada verdad?
pues yo casi casi..
veamos...que ¡¡¡hagan un tríoooo!
besos..
Muchas veces hay que contener las ganas, el deseo o la necesidad de demostrar el afecto con un beso, la interpretación o malainterpretación decide.
ResponderEliminarUn beso, de compañia:-)
He necesitado una segunda lectura para entrar en situación... (hoy estoy algo espesito)
ResponderEliminarLa esencia del relato plantea una situación que ultizando el beso como hilo conductor, nos lleva a una realidad demasiado frecuente y desgraciadamente poco satisfactoria.
Todos son victimas de un tercero que también lo es.
Nesos
Gracias a todos, vuestros comentarios son lo mejor de mi relato
ResponderEliminarPues yo estoy con el chico del correo, olé por ese beso.
ResponderEliminarMuy bueno Marisol.
Besos sin correr.
El amor y el desamor, el eterno dilema. Muy bien estructurado hasta el final. Un beso.
ResponderEliminarPerdona que venga tan tarde a leerte.
Hola Marisol.
ResponderEliminaraprovecho para dejarte en esta entrada un beso, ya que se trata de besos. Me ha extrañado que no me comentes los jueves. Es un gusto recibirlos y bueno... se me ha planteado esa duda y quería hacertela saber.
un abrazo